Eran los ojos de Lucy en forma y color, pero eran sucios y desbordaban un fuego demoníaco, en lugar de aquellas pupilas dulces y armoniosas que habíamos conocido. En aquel instante, todo lo que yo la había amado se convirtió en odio y repugnancia. Si hubiese tenido que matarla, lo habría acometido con placer salvaje.
Dracula, de Bram Stoker.
3 notes | Reblog |
1 week ago
Theme By: Heloísa Teixeira






